domingo, 9 de abril de 2017

del pragmatismo de un poema


Como  lo dijo Juan...

La poesía no sirve para nada.
No impone ternura ni abrazos.
No llega a tiempo, ni desfibrila.
La poesía no pisa tierra, ni calma hambres.
No devela idiotas, ni reconoce mefistófenos.
Los poetas,verdaderos inútiles que soplan mariposas.
Seres que hacen de la ficción su mejor circo.
Cómplices de tanto engaño
con copas cargadas de vino tinto, aplausos largos y sonrisas ocurrentes.
La poesía no lucha, ni resiste. No irrumpe, ni repara, ni transforma.
No revuelve, ni enreda a la muerte.
No revive. No hace justicia. No reparte ni hace reforma agraria.
No repele a represores ni hace aparecer a nadie.
La poesía no expone el engaño ancestral del amor romántico, lo disimula.
No puede con femicidios.
No conmueve a fondo, solo arma eventos o libros o revistas que leeremos con ceño fruncido o
elocuencia unos pocos.
Y andará por los bares y los colegios.
En teatros, en calles, en bibliotecas.
Con un número de asistentes que entran en los dedos de mis manos.
Siempre inservible arregladora de peinados en un espejo
como peineta, horquilla o cinta
barata.
La poesía no sirve para nada.
Y yo sueño con que este imbécil hoy tiemble, entienda y me llame.
Chambona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

la conquista del desierto

No me gustan los secos.  Los hombres secos y las mujeres secas.  Tan correctos y agrios.  Prolijos y ordenadores.  Con carteles y...