domingo, 9 de abril de 2017

Buterfly


Anoche me salieron alas.
Lejos de ángeles y mariposas, de moscas, pelícanos o murciélagos.
Alas de mina. Eso es.
Las alas de las mujeres huelen a un tiempo perentorio.
Se peinan en las mañanas al servir un buen café.
Son alas con repuesto porque tienen alto riesgo de romperse o que las rompan.
Crecen lento cuando el espejo vomita incertidumbres.
Crecen desparejo cuando bailamos o cantamos y parejito cuando marchamos.
Cuando gritamos crecen urgente.
Pero las alas siempre nos están creciendo.
Son blancas la primera vez que las vemos. Pero con el tiempo cambian de color. Como si las

revoluciones las tiñeran, las salpicaran o les bordaran marcas.
Con alas barro recuerdos y pinto futuros.
Exprimo el jugo de los momentos que no repetiré.
Con alas me tiro directo a planta baja, cerrando ojos y corazón.
Con alas molesto al mar. Y salpico a hombres musculosos que miran culos.
Con alas cubro mi boca para no decir te amo.
Con alas tapo moretones y abrazo puños.
Agujereo nubes. Mezclo perfumes.
Bato alas en conciertos y llamo a Jacinto para que vea.
Robo sueños.
Hasta que una mañana de estas descubra otro par de alas. En mi cabeza.
Y ahí no más, de puro miedo y con tijeras.
De cuajo...cuide de nuestro amor tan quieto para siempre,
con un solo par de alas...
en la espalda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

la conquista del desierto

No me gustan los secos.  Los hombres secos y las mujeres secas.  Tan correctos y agrios.  Prolijos y ordenadores.  Con carteles y...