jueves, 3 de septiembre de 2015

Trampas




Cuando hago trampas siento que hago justicia.
 Porque a mi si que me entramparon desde siempre.
Las trampas deberían ser nuevas flores para tanta vida de jardines pequeños.
Me vendieron alegría en risas con chistes complejos, sórdidos, irónicos y  elitistas.
Me convencieron de orgasmos a los gritos, jadeando y con litros de sudor.
Me tatuaron a fondo el sentido de lucha en plazas,
 en marchas y en cafés literarios esperando la revolución.
Me dijeron que los verdaderos amores eran incondicionales
 y que parir era con dolor.
Me estamparon en mi rígido que la infidelidad era traición,
 y la doble moral una mentira piadosa.
Me hicieron temerle a los fantasmas y a las brujas europeas.
Me animaron a llorar cuando algo no sale,
 cuando suena el himno o cuando veo una película de enfermos.
Me dijeron que si no tengo regalo es mejor no ir a la fiesta.
Y que en auto se llega más rápido y tranquilo.
Me advirtieron que las arañas son peligrosas
 y los ratones transmiten rabia.
Me asustaron con sirenas, con ladrones,
con calificaciones bajas, con silencios largos
Me indicaron que sonría a los viejos y a los bebés, por ancestrales y tiernos.
Me apuñalaron el corazón con frases de un amor que nunca llega.
Me dijeron que bailar tango era bailar una pena y que la chacarera era alegría.
Me abrazaron con manos con anillos y sin ternura.
Me ligaron la ilusión a un príncipe color azul.
Cuando supe que ni color tenía el chabón...ya era tarde.
Entonces ahora...hago justicia.
Entramparé mi vida una vez más.
 Si alguien me cree...bienvenido al mundo de los idiotas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

la conquista del desierto

No me gustan los secos.  Los hombres secos y las mujeres secas.  Tan correctos y agrios.  Prolijos y ordenadores.  Con carteles y...