domingo, 28 de febrero de 2010

como un terremoto




Esa mujer me intrigaba, me daba rabia y no le creía eso de estar feliz a modo perenne.

Desde pequeña ella soñaba con tener varios niños y con una boda, al revés el orden. Yo había logrado varias bodas y un niño.
Tenía las uñas de los pies impecables y el pelo caía desde la cúpula de su cabeza, en cortina.
Sus vestidos eran a media pierna, prendidos adelante, minimalistas, sobrios pero frescos.
Tenía varias carteras que completaban sus zapatos.
Trabajaba en su casa, en decorarla, en organizar cumpleaños y en esperarlo a él.
A veces venía a la biblioteca a revisar revistas de découpage y nos tomábamos un café.Dulce, equilibrada, sostenedora de un paraíso a unos metros por la misma vereda.
Esa noche era el aniversario...16 años de casados.
La escuché tan inquieta, seductora, ansiosa.
- Mirá lo que me pienso poner!-. Evidentemente esta mujer tenía un lugar para la fantasía que yo no había visto. Claro, ahí está.
Sacó de una caja un conjunto de lencería rojo intenso, rojo caliente, rojo picante. Muy rojo. Y con una sonrisa bajo ojos entornados miró hacia adelante, como viendo la escena y dejándome ...afuera.
Esa noche pensé en ella varias veces. Y en mis prejuicios.
Me metí en su película, indiscreta y los encontré riendo entre las sábanas, entre velas y chocolates.
Prometí no juzgarla nunca más. Prometí no dudar de la mujer que sonríe.
-Viste lo de Marcia?-me dijo la encargada de limpieza cuando apoyé mi cartera, el celular y mis libros en la sala de lectura.
-Le pegó un tiro al marido...parece que andaba con otra.
La teoría del caos. Es eso.

jueves, 25 de febrero de 2010

yo fui testigo


Había elegido un sitio cerca de la ventana. Me incliné varias veces hacia la mesa para corregir el calce de mis medias.
Tenía el deseo de mirar e imaginarles las novelas a esas mujeres.
La moza era exquisita. Se trasladaba contoneando la cadera entre las mesas del bar. En ruinas.Retro pero de verdad, sin diseño.
"El viejo oriente" invitaba un cartel más viejo y más retro . Sin diseño.
La carta pegajosa, el mantel de hule, las sillas de caño, platos feos casi a propósito.
El macho con su porte de vacan contaba billetes en la mesa del fondo, mientras con un palillo escarbaba sus dientes una, otra y otra vez, escupiendo sobre el mantel.
El macho con otro macho. Flaco y viejo. Seco y tembleque. Un par de amigos...
La niña moza sonreía con asco a sus invitaciones. Una, otra y otra vez.
El macho dueño del bar, ejerciendo sus poderes miserables la tomó sorpresivamente del antebrazo y se la dió.
La entregó como se pasa un plato, una carta de truco, una moneda, un blister de analgésicos. Ni la miró y sonriéndo lo miró a él hasta convertirse, ambos en carcajadas.
Burlones. Gigantes con moho.
La mujercilla me dejó verla y sin dudarlo tomó un tramontina de la mesa de al lado.
Me puse de pie, de inmediato y hecha yo carcajada me acomodé por última vez las medias para salir del bar bien compuesta.

martes, 23 de febrero de 2010

violeta


- Cómo me gustan las mujeres fuertes- le dije mientras compartíamos un cigarrillo.
- Yo no soy fuerte- aclaró haciéndose cargo de mi admiración.
Hay mujeres que bailan suavemente con un compañero de tiempo inmemorable, hay otras que bailan con una amiga. Hay quienes lo hacen abrazadas, otras que se inspiran y danzan solas, hay otras que bailan con su sombra, otras que sonríen mientras bailan con un hijo, otras que bailan en murgas, en escenarios, en la tierra de Santiago, en una piscina.
Hay mujeres que bailan una idea, un poema, una marcha. Hay otras que danzan dolores, en la plaza y con pañuelos. Hay mujeres que bailan mirando hacia abajo, otras altaneras, otras mirando a la par, solidarias.
Hay quienes danzan alegría, furia y tristeza, otras bailan al amor.
Hay mujeres viejas que bailan hace rato, otras que están aprendiendo a bailar, hay otras que enseñan...
Mujeres que cambian de bailarín a diario, mujeres que se aburren o divierten bailando, mujeres que se cansaron ya de bailar y están caídas...sin aliento.
Mujeres que bailan con un arma, sobre tacos, con botas, en zapatillas, descalzas.
Mujeres que elijen parir en una danza.
Todas me inquietan.
Pero la mujer de la que hoy les hablo...ella bailó con la muerte.

domingo, 21 de febrero de 2010

sola conmigo


Maia se hizo un tatuaje porque era necesario, imprescindible. Eligieron juntos la imagen, Germán amaba los barcos y ella aceptó el dibujo de un ancla en su hombro derecho.Toman ron.
Se compró ropa deportiva, en azul, blanco, bordeaux y natural y se decidió a correr todas las mañanas. Desayunaba muy temprano, jugos, cereales con leche. David la pasaba a buscar a las 7:45 AM y juntos recorrían a velocidad el bosque. Con frío o calor.
Maia empezó un curso de teatro. Fran es actor y reconoció en ella talento y ángel. Pagaba un trayecto formativo con Alesso y viajaba a Capital dos veces por semana.
Ella adora la comida chatarra. Va de burger a mc donals, sabe de menús y combos. Lo espera horas en las mesitas mientras revisa su correo en la noteboock.Ariel fue el empleado del mes.No puede estar sin una coca-cola.
Maia baila tango.Se anotó con Alejo.
Maia estudia filosofía,usa botas, corre en bicicleta, juega tenis, se viste con marcas de primer nivel, usa ropa de diseño,escucha metálica,aprendió algunas palabras en chino, pinta madera, va a pilates,usa tacos, vuela en helicóptero, aprendió a nadar, se va a vivir a La Paloma, hace yoga, está soñando con viajar a New York, junta dinero para ir al festival de cosquín, milita en el PJ,usa borceguíes,lee el secreto, hace un curso de danza contemporánea, va a un taller de títeres, canta en un coro, empezó a ir a misa, lee la obra completa de Paul Auster, usa zapatillas,Maia.
Y cada tantos días se replantea su vida.
Hoy, parada ante el espejo decide llorar hasta darse vuelta.
Es que en el hall de su departamento hay tanto vacío que no entra nadie.Y está descalza.

sábado, 20 de febrero de 2010

en defensa del planeta


Ella rabiaba si la confundían con una defensora de la paz mundial.
En su adolescencia había comenzado a leer autores que había que leer para pertenecer al círculo de progresistas intelectuales. Entonces hizo todos los deberes.
Al venir a estudiar a la ciudad supo que había que participar, estuvo en agrupaciones estudiantiles y defendió los derechos humanos. Militó en dos partidos, fue a la plaza, marchó todos los meses, defendió la educación pública y popular.
Vió películas argentinas, escuchó a Victor Jara, viajó a Jujuy y a Cuba, participó en juntadas de firmas, hizo expresión corporal, fue a tres congresos para el Día de la Mujer, dejó de hacer ensaladas en los asados, leyó a Simone, no se depiló más, vomitó en las calles, tiró piedras, discutió a los gritos, coordinó dos foros sobre la problemática femenina, fumó, trasnochó, fue al barrio el sábado temprano y sin dormir, participó en la red del trueque, creyó en la revolución, supo que todos no se daban cuenta y se desesperó,formó parte de un grupo planteando una alternativa armada, vendió sus pocas cosas, armó su mochila y se compró un pasaje en tren para viajar al monte a entrenarse; hasta que una noche...volviendo de estudiar y analizar un texto de García Canclini...lo conoció.
Se miraron fondo a fondo. Nada más.El externo a ambos giró a velocidad intensa, indescriptible...giraron las pasiones, los dolores, las seguridades, los amores. Giraron sus cuerpos, sus mentes, sus corazones, sus dominios, sus trizaduras.
Hoy colabora con Greenpace.

jueves, 18 de febrero de 2010

te la presto



-Prestáme tu vida-, rogó cayendo de rodillas y desestabilizandome al manotear bruscamente el ruedo de mi vestido.
Prestar mi vida es algo que nunca se me hubiera ocurrido, pero mucho menos que alguien me la pida. Y, peor aún, que me la pida Dina.
Tan hermosa. Tan certera en sus elecciones, tan amable en su sentido etimológico.
Cuando Dina camina voltean ellos, pero no los taxistas, los banderitas...voltean todos, los imaginables y los inimaginables.
Si Dina va a probarse un vestido se conmueve la galería entera, y siempre sale con varias bolsas y cajas porque todo le queda bien.
Conoce el mundo y te puede recomendar agencias de viajes, agentes, hoteles, circuitos.
Para las fechas importantes recibe regalos de propagandas y todos son como hechos para ella.
Sus fines de semana se debaten entre familiares preciosos, autos sabrosos, niños dorados, casas enormes, lugares increíbles, marido exitoso, sol, piscina y sistemas de seguridad.
Pero es cierto...nunca la oí cantar.
La música es el lugar a donde si uno entra ya no hay miedo, es el sitio donde se puede volar, el imán que recoge intensos movimientos, es mi madre cantandome desafinando la misma nana, son mis amigos coreando un feliz cumpleaños, es ese tema con el que me retorcí en el beso, es el disco puesto en mi equipo que escuché tantas veces preparando exámenes, es el tango que hoy entiendo, la zamba que me confunde, el rock que me da fuerza, Bach que me entusiasma.
La música te acompaña en un quirófano, te dobla, te endereza, te levanta y eleva, te asfixia, te hace recordarlo a él, a ellos, al otro, te repliega y estimula. La música cicatriza heridas más rápido, te muestra el mejor lugar. Cantamos en guitarreadas con amigos, con nuestros hijos, cantamos al amar y al desamar, cuando sentimos miedo, al temblar, al bailar, despacio, fuerte, afinando, a los gritos, impostando, jugando.
No es que me guste la música...la música es.
- Prestáme tu vida- repitió.
Y le regalé esta canción.

miércoles, 17 de febrero de 2010

adoro


Adoro que me deje ir.
Ponerme de pié, abrir mi bolso, revisar el celular de reojo, confirmar que tengo las llaves. Adoro calzarme los zapatos, abrigarme, retirar el pelo hacia arriba de mis hombros, sonreír, besarlo, tocarle el torso por última vez, acercarme a su puerta y entrar al ascensor.
Adoro salir del edificio a la calle atestada de gente desconocida, caminar velozmente, mirar a los costados y subirme a mi auto.
Adoro andar en bicicleta por la costanera. Tirarme por el tobogán. Adoro apretar el acelerador. Bailar una chacarera hasta quedar exhausta. Adoro correr al ómnibus porque llego tarde. Parar un taxi y cruzar corriendo para subirme. Leer un libro en dos días. Tener un orgasmo en menos de trece minutos, tener otro a veces y enseguida. Tomar cafés y varios mates. Reírme ante lo dramático y no reírme con tiras humorísticas. Adoro verlo dormir sabiendo que me voy pero lo vuelvo a ver. Adoro a mis amigos, mis hijos, mis padres, mis competidores, mis maestros, mis heridas, mi piel. Adoro a mis libros. Comer shawarma.Fumar apoyada, con un pie en la pared.
Escuchar rock and roll, pintarme las pestañas y comprar lápices acuarelables.
Es que no creo en dios.

jueves, 11 de febrero de 2010

san valentín


Tres mujeres. Entrelazadas en un abrazo para caminar. Inseparables en las tardes del café. Tres mujeres amigas que ya no creen en el amor. Tres rebeldes que reconocieron el alto nivel de desorden que este les producía y eligieron escapar. Tres hembras que solo aman a sus hijos, donde es necesario lo incondicional. Tres cuerpos con herrumbre de ganas y sentires, con algunos sacudones carnales, solo deseo y de a ratos. Tres almas que se creyeron las historias de cuentos con finales felices y se toman el café, íntegras pero gracias a la razón.Tres ciudadanas concientes de sus derechos y deberes, solidarias y extremas. Tres aburguesadas que huelen rico, visten con estilo,dicen cuestiones políticamente correctas, van al cine y leen cada noche.
Tres intelectuales que saben. Tres artistas que encuentran metáforas. Tres aprendices. Tres brujas.
Tres cerebros inquietos. Tres corazones vacíos. Tres úteros usados.

Tres ombligos que se desequilibran, en silencio, a solas, en privado, cuando los idiotas festejan el día de san valentín.

martes, 9 de febrero de 2010

protector solar




Me cuesta creer que un hombre se enamore.
Es un razonamiento poco válido porque de hecho en la literatura, el cine, la vida he visto a muchos hombres estrujarse por amor, hasta quedar secos.
Quizás es eso. Se secan pero se remojan enseguida.
Ella venía de una historia de estas.
Silvia era increíble, lo estoy diciendo de un modo literal...increíble.Mujer enorme de humor. Mujer con luz y fuego,adornada en caracoles. Mujer anaranjada.
El la había amado, la dejó de amar y, simplemente se fue.
Ella lloró, pateó, corrió, cayó, saltó,se entumeció, se apagó pero el sol nunca pudo abandonarla.
El sol siempre la esperó, confundido ante tantos intentos de aires, lunas,nubes.Pero convencido de que algún día podrían hablar de amor.
El sol se enamoró de Silvia, el sol.
Dicen que cuando ella se despertaba y preparaba su bandeja con mate y tostadas en la ciudad el sol se abría.
Dicen que cuando se bañaba la temperatura subía y un sol rojo volvía desierto las calles candentes, calientes.
Dicen que cuando caminaba en sus vestidos estampados y tacos bien altos el sol se ponía amarillo y se reencendía de rabia cundo algún hombre giraba y se babeaba al verla pasar.
Dicen que por las noches, a veces, salía el sol y Silvia estaba en el balcón.
Y tanto sol, y tanta luz y tanto fuego ella se dejó amar hasta que por la tarde se derritió.
Es que una mujer es capaz hasta de cambiar de estado, y para siempre.

sábado, 6 de febrero de 2010

memoria



Llueve y ya no aguanto más. Hace casi veinte minutos que espero en el living sin despertarlo.
Si me dice que es verdad me voy hoy mismo.Por idiota.
Si me lo niega me voy hoy mismo. Por cobarde.
Yo no estoy con idiotas ni cobardes. Me desenamoran.
Y me reencontraré conmigo y mis pasiones. Y volveré a reir. Y retomaré mis escapadas al mar. Mis amores cinematográficos, mis delirios de bacana. Me abrazaré con mi madre.Pasaré semáforos en rojo. Caminaré otra vez kilómetros por día.Sacaré la basura.
Me internaré en las librerías. Repondré mis fragancias deliciosas. Comeré tortas. Tomaré mate.
Iré al cementerio todos lo sábados. Bailaré chacareras.Viajaré con amigos.
Recorreré las calles de mi pueblo sola. Recorreré las de La Habana.
Escucharé la radio. Leeré poemas de Neruda. Me compraré un vestido por mes en una feria. Encenderé fogatas.
Trabajaré siete horas por día. Correré descalza. Me enamoraré cada sábado y me desenamoraré el domigo. Dormiré cómoda en mi cama.
Tiraré los diarios. Cambiaré los sillones. Cantaré guarachas.
Abrazaré a mis amigas, temblaré . Me emocionaré todos los días. Curaré heridas y me dejaré abrazar.
No voy a despertarlo. A ver si me sale con un domingo siete y me empiezo a olvidar.

viernes, 5 de febrero de 2010

despegó








Desoyó las indicaciones de su madre de manera sistemática, pero, cada vez que iba al circo ponía una tijera en su cartera azul.Asi se sentía previsora, responsable, aventajada frente a los demás. Si se caía la carpa ella, con su tijera cromada los podría rescatar.
Esa noche vestida con dedicación , sola, se fue al Aguilas Humanas.
La cola para entrar estaba cargada. Prendió varios cigarrillos hasta acceder a su lugar, en primera fila...casi en la pista.
Podría jurar que el presentador la miró con interés y le dedicó la función.Era un hombre con la cara esculpida en cera, increíblemente elegante y dueño de un manejo corporal exacto y simétrico. Cada movimiento acompañado por la palabra precisa.
Las luces destronaron sus ideas y pronto se vió casi adentro, capaz de hacer reir, de contorcionar, de subirse sin red a la cuerda más alta y caminar abusando de su equilibrio.
Su cuerpo reaccionó y en un santiamén se puso de pié, ante la mirada atónita del jefe de pista.
Entró a la escena y de frente a uno de los andamios comenzó a subir, a trepar hasta llegar al arnés que tuvo a mano.
El silenció adquirió consistencia, se podía oler.
Los músicos atentos a cada movimiento y obedeciendo al director redoblaron tambores.
Dos guardias de uniforma accedieron al pié del andamio pero el hombre esculpido detuvo su pretendido accionar con un suave- déjenlá.
Se tomó de la barra, desató las sogas y respiró profundamente con el costodiafragma.
Absortos la vieron volar.Voló con elegancia. Voló convencida. Voló como debía hacerlo, como cada centímetro de su piel le indicaban.Voló de ida y vuelta, atravesó el espacio primero con ambas manos en la barra luego con una y...por último se soltó.
Los que estaban presentes recuerdan aún hoy el increíble suceso.
Su vuelo en línea recta viró a un vuelo en círculos, luego en espiral, lento, a velocidad, jugando con los arribas y los abajos.
Voló feliz, llorando,buscando la mirada cómplice de quienes la sostenían en el aire.
y se fue.
Volando descendió al pasillo, tomó su cartera azul, con aplomo la abrió y sacó la tijera. La enarboló en alto como bandera y, volando traspasó la puerta.
Nadie aplaudió.
Suspendieron por unos minutos la función por problemas técnicos.
Titularon en el diabrio del pueblo " Mujer caucásica, con trastornos mentales intentó cortar la carpa del circo".
Pobres, no entendieron nada.

jueves, 4 de febrero de 2010

mouse



Muy pocas veces mar adentro tuve miedo.
Algunas sentí la clara posibilidad de una muerte heroica... pero sin mayores tormentos.
Esa noche me tocaba no dormir, por orden del capitán.
Nos hacía turnarnos , intentando socabar nuestra templanza y jugar con "sus niñas" vulnerables.
Yo no odiaba a los hombres poderosos, no me había enfrentado todavía con una rata, nunca.
Podíamos caminar por la borda, estaba permitido. Prendí mi séptimo cigarro.
- Tengo que cortarme estas uñas- pensé, seria y profundamente, cuestión que me hizo sonreir...Hacía tanto que no sentía urgencia de resolver algo no importante.
Busqué algún sector en la superficie del barco que se sintiera lo suficientemente áspero y empecé a limar, tranquila y delicadamente cada sector de todas las uñas de mis dedos.
Cuando vivía en la nieve tenía las manos hermosas.Limarlas y barnizarlas era un ritual semanal del que jamás me quise escapar.
Escuché ruidos en la bodega. Todos dormían, seguro.Tenía yo, esa noche, la responsabilidad de vigilia.
Bajé por una escalera enclenque y y corroída por el agua.
Seguramente me iba a encontrar con los ojos alarmados de varias ratas hambrientas.
Por costumbre agarré por el mango el cuchillo que llevaba en mi corpiño. Herencia de mi abuelo, pirata y cazador legal de tiburones.
Pensaba en mi abuelo y su adicción por las licencias de la vida, irresponsable, irreverente, bebedor y lumpen.
Pensaba en mi abuela y sus batidos y su sonrisa siempre quieta, siempre dura, fija, como si no quisiera ensayar otra por temor a perderla y no recuperarla más.
Lo intuí.
Me tapó la boca y tomó de la cintura desde atrás, cobarde.
Me dijo dos o tres frases que lejos de asustarme inyectaron de alerta mi cuerpo.
Lentamente comenzó a invadir cada parte de mi con sus manos hediondas, torpes, saladas, arrugadas e irregulares.
Baboseó mi cuello y tiró de mi pelo, varias veces.
Me respiraba tan cerca, me metía su aire por las fosas de mi nariz y mis orejas.
No recuerdo más o no te lo quiero contar o no encuentro palabras que puedan leerse sin que se te retuerza el pecho o te des vuelta quedando con las víceras hacia afuera.
Adoro pensar antes de actuar y esa noche me dí ese gusto.
Pensé en liberar mi mano de su brazo y lo hice.
Pensé en encontrar el espacio intercostal y lo hice.
Pensé en clavarle la hoja hasta el tope del mango, sin error...
Fuí la única sospechosa de la muerte del capitán y no lo negué en ningún momento.
Atada y con la mirada piadosa de las otras niñas y más de un amigo de viaje llegamos al puerto. Tenían la órden de no hablarme.
-Qué hiciste, hija? -lloraba mi padre caminando a mi lado mientras me llevaban a la celda.
- Maté a mi primera rata-sentencié.

miércoles, 3 de febrero de 2010

te acordás de Patricia Saran?


Los ascensores de rejas la erotizan, la remontan a pautas publicitarias donde todo era posible.
El martes tuvo que ir a entregar un certificado de domicilio a una oficina ubicada en el cuarto A de un edificio estilo francés en el corazón de la ciudad.
El calor la agobiaba como todos los febreros y elegir qué ponerse resultó trabajoso e incómodo...molesto.
Antes de salir se miró en el enorme espejo de su cuarto y vió a la mujer que más le gusta enfundada en un vestido negro liviano, hasta la rodilla y subida a unas plataformas verdes. El pelo negro y ordenado en un rodete sobre la nuca, tres anillos importantes ( tal como lo decía su prima Elena), sin medias, mochila en el hombro y siempre apurada.
Llegó en taxi. A las pocas cuadras de camino ya no podía mantener el intento de elegancia y frescura.
Sin detenerse en nada ni en nadie empujó la puerta entornada de vidrio y rejas.
Sus manos húmedas, su cuello, su frente, sus piernas. Nada para acomodarse.
Piso nueve.
Olor a grasa y bronce, ruidos mecánicos y sordos.
Sin esperar a que se detenga totalmente abrió la puerta y con dificultad ingresó.
En el espejo todo se veía bien. Sus labios habían subido unos cuántos tonos de rojo, sus mejillas...
Piso cuatro, ascenso.

Decenas de personas agolpadas en el palier del edificio. Bomberos. Dos porteros.
Varios prenden sus celulares y el vecino del kiosco viene con la linterna.
- Es la tercera vez que nos quedamos sin luz en la semana,estos de Edelap no tienen perdón...
- Hay una mujer encerrada en el ascensor...pero no contesta.
La preocupación aumenta y llega el servicio de emergencias médicas.
Logran acceder al equipo y bajarlo. Abren la puerta de rejas.
Juliana sonríe. Descalza, con el pelo suelto y las plataformas en la mano.
- Se siente bien? pregunta el paramédico.
- Muy bien! Gracias. Y con la mochila a la rastra sale del edificio apurada, como siempre.

lunes, 1 de febrero de 2010

como una de gancia


Me gustan los cuerpos de todas, pero de todas...jóvenes, viejas, gordas, flacas, lindas, feas,elegantes, torpes...
El mío en cambio, resulta difícil de llevar.
Para comprarme la bikini que hoy me puse dediqué importante cantidad de tiempo frente al espejo, ensayando poses seductoras frente al mar.
Si entro la panza no tengo glúteos, si camino despacio pierdo altura y si camino rápido se me mueven mucho mis partes ricas en grasa.
Pero dicen que es una cuestión de actitud...entonces, allá voy.
Pileta, sol, música caribeña, unos cuantos bañeros en decadencia, muchos niños, hombres y...mujeres.
Si de caminar se trata...no me prendo, pero, una vez en el agua puedo mover el pelo de un lado al otro y sentirme una chica de tapa.
No me interesa ser perfecta pero como cuesta la imperfección.
Es lunes.
El calor sofoca mi imaginaria imágen y mi cerebro.
No solo me cuesta caminar hacia el agua...tambien me cuesta pensar.
Me envuelvo en un pareo que me trajo mi amiga Sara de Acapulco, puro color.

Camino por el borde, ante la mirada de todos.
Me detengo frente a la escalerita roja que me va a permitir meterme en el maravilloso velo del agua.
Miro la superficie azul, irregular por los movimientos ondulantes de un señor que se luce haciendo un roll bajo el agua.
Respiro hondo, entro el abdomen, tenso los brazos, desato el nudo y abro el pareo.
En ese instante la multitud corea un Uuuuuuuuuh! sordo, horrible, seguido de carcajadas.Es a mi, no tengo dudas.
Sin otra posibilidad de escapatoria entro en el agua.
Me sumerjo hasta llegar al filtro y me dejo chupar.
Paso por un túnel donde nada luminoso es posible, a velocidad que me permite registrar cada centímetro de mi piel por la fricción.
Caigo, a lo más profundo, sin límite.
De pronto, como por acción del viento me elevo a la superficie del mar, azul,tremendamente azul.
Me paro sobre las olas, erguida en mis dos piernas y mi sombra se refleja en ese azul.Soy una hembra, fuerte y valiente, elegida entre peces, espuma y bestias acuáticas.
No me dejan ir...es que me estaban esperando.
Pero de nuevo el viento y el túnel y el filtro y el señor que rolla y yo y mi pareo...y nadie que mira y nadie que abuchea. Despacito entro en el agua y hago unos graciosos movimientos estilo perrito.

la conquista del desierto

No me gustan los secos.  Los hombres secos y las mujeres secas.  Tan correctos y agrios.  Prolijos y ordenadores.  Con carteles y...