domingo, 31 de enero de 2010

con botas


Ella lo amaba tanto...irracionalmente, por eso era para tanto.
No alcanzaban las palabras para empezar a capturar las sensaciones y después los sentimientos.
Amaba a ese salvaje, inapropiado y blasfemo.

Si algo había aprendido en estos viajes era que una mujer siempre debía dejarse las botas puestas, siempre. Aún al dormir, lo pensaba mil veces antes de tener la seguridad para sacárselas, dejando un cuchillo al costado de la cabeza, entre sus pelos.
Esa noche había festejo en la orilla y se liberaron las pasiones.
El fuego era anfitrión y vuelto en enorme fogata presidía el encuentro.
Se miraron a través de las llamas y eso bastó para que ella asumiera que ahí estaba el todo. En su rostro se dibujó una imperfecta sonrisa, alejada de su educación de institutrices. Cargada de fuego, por dentro y por fuera se puso de pie, sin dejar de mirar.
Panderos y gaitas impulsaron su cuerpo hasta el extremo...con el corazón a medio pecho retumbando en sus sienes dirigió su caminar acompasado.
El también se levantó y ante sus ojos tomó de la mano a otra mujer y, lentamente, armónicamente se bailaron ambos, uno al otro como en círculo.
Parada frente al dolor, que danzaba sin verguenza dejó de latir e inmediatamente se dió cuenta...claro...él usa botas y ella baila descalza.

sábado, 30 de enero de 2010

Simone no soy yo


Varias veces te esperé en el café..en el que te ví por última vez, leyendo el segundo sexo...
Te odio, Simone. Y lo digo convencida. Te creí cada frase, me dieron tanta luz que de la ceguera, rápidamente pasé al entendimiento.
Mi inquietud, nueva, lógica, con vuelo, tranquilizadora, inquietante se convirtió en una carga difícil de llevar...pero, tan placentera.
Hermoso el ser una hembra. Hasta lo más perverso.
Jugar entre los zapatos, los labiales, los libros, los discos, la militancia, la solidaridad, las recetas, las cremas, las maestrías, los gimnasios, los amigos, las amigas, el discurso científico, el lenguaje artístico, el jabón en polvo, el facebook...hasta dónde, Simone? Hasta dónde?
Te odio y odio a cada mujer con la que me cruzo, cuando la veo felizmente resignada a acompañar a un otro. Pero el odio vira a ternura cuando advierto que esa aparente ceguera que aleja de la rebeldía sostiene nidos, lame heridas, abraza a guerreros, calienta a dormidos.
Y entonces, vuelvo a amarte, Simone, y me regodeo en lo leído y en el mundo que pude ver desde tus ojos.

no reniego todo el día


es cierto...no estoy pensando todo el tiempo en ésto...pero me aburro, me cansa, no me alcanza. Si lo pensara sin detenerme no haría nada...no limpiaría tu pipa, no serviría tu café, no leería tu correo, no amamantaría a tu hijo, no educaría a los nuestros, no me probaría ese vestido, no mataría esa oveja, no cosería tu hábito, no dispararía esa pistola, no elevaría anclas, no cantaría...
No soy una histérica cualquiera, no te confundas....conmigo no se jode, chabón, conmigo no.

la conquista del desierto

No me gustan los secos.  Los hombres secos y las mujeres secas.  Tan correctos y agrios.  Prolijos y ordenadores.  Con carteles y...